El blog de Alfredo Quiroga
Entradas Etiquetadas ‘tiempo’

Como cuaja el tiempo

Jueves, 22 de Septiembre de 2011

Regresó otro otoño viejo. La mañana pronto pierde su anchura. El paladar del cielo comienza a secarse. La luz, cada vez más escarpada. Ha sido mucho tiempo conteniendo la respiración de la vida. Ahora, sin embargo, ya puedo mirar a los perros de frente y he visto el revés de los objetos. Sé que sólo soy un cuajarón de existencia con retazos de lenguaje y un amago de humanidad.

Ya veo el libro que nunca escribiré. Se vacía la vida. Pero aún siento punzadas en los latidos del corazón, y veo el tiempo, cinta dulce que se desanuda infinitamente. Me van desnudando los días. Y me quedo así, indefenso, sin deseo ni futuro, entre el pasado y el presente, entre el niño y la nada. Sólo quiero la infancia que no conocí, y la de mi hija, y la de todos los hijos que quería míos; sólo quiero sus juegos en la calle. No los oigo ya, sólo escucho mi vida reducida a su mínima y última posibilidad, lo menos posible. Soy todo el anochecer tibio y la tiniebla azul en que los niños juegan. Ésa es la belleza, impávida y desvalida que ultraja el tiempo.

Hoy, un 23 de septiembre de hace tantos años.

La túnica morada de la noche

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Entrar con vida

Miércoles, 22 de Septiembre de 2010

23 de septiembre.

No sé qué nombre darte en los sueños. ¿Cuánto tiempo tardó el hombre en llamar al fuego? ¿Y en saber que la nieve también quema?

Acaso haya pasado otro año. Puede que sea un rostro sin labios.

Al fin llueve muy blando. Tras la ventana un bosque de niebla. Dibujar en el vaho de los cristales. Un niño en la casa de unos padres. Un reloj de nieve. Y hoy, quizá la nostalgia de los años y muy sol adolescente. La luz que venía de todas partes. Tus besos de marzo.

Siempre será pronto cuando ya no estemos. Avanza el invierno, el leñador y el fuego.

Pero aún queda vino encendido en mi pecho, aguardando que vuelvas: un día, tu regreso.

fuego

Q*. (2010).

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La fabricación de lo absoluto

Miércoles, 18 de Agosto de 2010

Mézclese una mujer con fuerte contenido sexual y un amplio margen, un hombre intelectualizado de manos finas, playa, sol, sal, un verano yaciente y un tempo lento de uno de los últimos cuartetos de Beethoven: un rato de vida. Déjese reposar el tiempo que sea preciso.
A ver qué pasa.

lo-absoluto

Lo efímero de lo absoluto.

Palpar el cielo.

A. Q. (2010).

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Leer lágrimas

Miércoles, 11 de Agosto de 2010

Revocados ya todos los derechos.

Desafinados ya los jóvenes ecos
y una vez olvidadas todas las lenguas,
sólo leerte lágrimas por las noches,
de niebla en niebla, sin pisar el cielo.

De pura tristeza, los días valiosos,
convertirnos sólo en tiempo.

A. Q. De: “Contar los días” (I), S.C. de Tenerife, 2010.

paisaje21

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Cuando las fresas en tus labios

Jueves, 20 de Mayo de 2010

Igual que la luz llega a todas partes, mi cuerpo es como un continuo viaje a lugares donde ya sólo refractan los recuerdos.
Como aquél que vuelve triste, de una guerra lejana, con la sangre ya apagada, y sabe que su gozo es como un pan reciente, igual sé yo que mi vida fue como la sal que el mar traslada en sus derivas, un sueño que descansa en lo soñado, igual que se cubre el tiempo con el tiempo envenenado. Igual que avanza el invierno, el leñador, el fuego.

Porque todo lo perdí tras un incendio. Y ya no encuentro señales de vida. Regreso a casa: el techo sigue negro, la alcoba sigue a oscuras. Y el mismo fuego de entonces, emulando al infierno. Maldito sea el sueño. Mis alas se han convertido en escarcha sobre el viento. Tan sólo soy un ave desterrada en el cielo.

Pero pronto, el hombre del tiempo, anunciará en sus labios otro solsticio de verano. Serán sólo dos meses. Apenas dos disparos de sol al aire. Dos meses, unas nubes troceadas como pan para los desdentados y un nuevo junio dejará sus credenciales. Dos caricias. Otra sombra en las alcobas y la higuera, junto al pozo, donde la luna flota, nos dará en sus siestas los frutos de otro verano. Beberá el zorzal de la lluvia vieja dormida en la pala del jardín abandonada.

Y sobre la pereza del destino volverá a posarse un recuerdo. Las fresas en tus labios, las lágrimas heladas. El momento más frío. Aquellos días. A poco nos supo el tiempo.

Nunca sabré porqué los hombres sudan en vez de llorar delante de un verso.

A. Q. Todos los peces mueren de pie, S. C. de Tenerife, Papel de estraza, 2010.

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