El blog de Alfredo Quiroga
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Qué leer

Miércoles, 25 de Agosto de 2010

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L. & Q. design.

Leer entre líneas la mano.

a. q. (2010).

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No cabe el agua en la lluvia…

Lunes, 26 de Octubre de 2009

…Ni toda la lluvia cabe en el agua.
Tu nombre, si te fijas bien,
No cabe tampoco en mi mano,
Ni en tu pasado
Ni en tu futuro. Ni en tu presente
cabe en la palabra presente,
aunque dure una eternidad.

No cabe el verde en tus ojos,
Ni tu mirada en los míos.

Quisiera saber a dónde van estas aguas contenidas.
Aguas como ojos, labios como espadas.

He estado mirándolas en su inmovilidad y en su silencio.
Toda la mañana; ayer y hoy,
Y me he dado cuenta,
Poco a poco,
De que las he cruzado ya tantas veces
Sin tener siquiera que moverme de aquí,
Solamente escribiendo, como siempre
Sin que tú lo sepas, pensando en ti.

A. Q. De: “El día en que nació la lluvia”, 2009 (Vid Editorial, Madrid).

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La mano en el agua

Sábado, 19 de Septiembre de 2009

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Salgo al jardín, me siento junto a la piscina y dejo perder una mano en el agua, fría. Ya es de noche. Estoy solo en la casa y solo en el jardín. Lunas de hielo y noches yertas me atraviesan la mano, me la cortan, y ahí queda, a merced del agua o de la nada. Me siento como ese ser de lejanías que describió Heidegger y que tantas veces quise ser. Solo, como un ángel aplazado, ausente. El que falta siempre es el ángel.

Noche fina y de afiladas uñas de septiembre, alguna luz morada a lo lejos, que duda si ser estrella o ser farola. Hay hogueras de frío entre los árboles, a la pobre luz de los restos de lo que un día fue luna. Esta hermosa noche de silencios. Por cada hombre que calla crece un astro nuevo, se inaugura un arbusto. Mi silencio es un silencio creador, no el silencio estéril de los que hablan a todas horas. Fiestas de silencio en el cielo. Asisto, como un ser de lejanías, a todo lo que he renunciado. No sé si esto es una prosa sonámbula o un ejercicio de redacción después de muerto.

Recojo mi mano helada del agua como quien recoge un guante impar, que no es de nadie, en la corriente del río, en la corriente del tiempo. Soy yo, menos mi mano. El silencio se ha hecho tan profundo que suena casi histórico. Morir solo en una noche así, sin morir. ¿Por qué nuestro final no es desaparecer? Como un hueco de luz o de sombra.

Me calzo mi mano como un guante y entro a escribir esto. El momento, el milagro ya ha pasado.

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