"Un lugar soñado por los ciegos donde una luz recién estrenada inunda los labios"
Jueves, 22 de Septiembre de 2011
Regresó otro otoño viejo. La mañana pronto pierde su anchura. El paladar del cielo comienza a secarse. La luz, cada vez más escarpada. Ha sido mucho tiempo conteniendo la respiración de la vida. Ahora, sin embargo, ya puedo mirar a los perros de frente y he visto el revés de los objetos. Sé que sólo soy un cuajarón de existencia con retazos de lenguaje y un amago de humanidad.
Ya veo el libro que nunca escribiré. Se vacía la vida. Pero aún siento punzadas en los latidos del corazón, y veo el tiempo, cinta dulce que se desanuda infinitamente. Me van desnudando los días. Y me quedo así, indefenso, sin deseo ni futuro, entre el pasado y el presente, entre el niño y la nada. Sólo quiero la infancia que no conocí, y la de mi hija, y la de todos los hijos que quería míos; sólo quiero sus juegos en la calle. No los oigo ya, sólo escucho mi vida reducida a su mínima y última posibilidad, lo menos posible. Soy todo el anochecer tibio y la tiniebla azul en que los niños juegan. Ésa es la belleza, impávida y desvalida que ultraja el tiempo.
Hoy, un 23 de septiembre de hace tantos años.

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Domingo, 11 de Septiembre de 2011
Cada viaje es un regreso, aun si ese viaje dura muy poco y llega pronto la hora de partir.
Han sido muchas horas de estación en idiomas para mí indescifrables. Las voces no me decían nada pero los ojos, esos charcos de sal, en cambio, me descubrían todos los enigmas. Sujeté firme cada rincón que descubrí y muchas veces quise morirme en alguno de ellos porque ya lo sabía mío.
Desperté en ciudades diferentes con azul entre los dedos y balbucenado palabras afónicas: mzungu european, pepani.
Muchas veces no sabía dónde estaba. Confundía trenes y autobuses.
Subí hasta los pechos de la tierra y pude ver paisajes tristes. Y todo cielo, tanto que no me cabía en la boca.
Este verano, perdí la sombra. Pero fueron días de verdad aunque los olores se hayan fragmentado lentamente en mi memoria.
Sudé la fiebre de sol y de labios. Claro que también hubo museos y promesas.
Ahora veo los libros y los cuadernos amarillos y cuarteados. Algo ha pasado.
Volví a ese lugar con el que siempre sueñan los ciegos.

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Julio-Agosto, 2011
Viernes, 8 de Julio de 2011

Casa de Ánforas, julio 2011
Y sus ojos antiguos están alegres.
A. Q., Jardín de la “Casa de Ánforas”, La Navata, Madrid, julio de 2011.
Domingo, 26 de Junio de 2011

A. Q. (I. de Martinique, Le Trinité, junio 2011).
Domingo, 12 de Junio de 2011
A decir verdad, no estaba previsto.
Ya no necesitamos todas esas palabras que fluyen sin parar. Lo mejor de ahora son esas suaves playas entre las palabras. La conversación va espaciándose.
La vida ha dejado de moverse: ya podemos leer en la playa.
Estaré allí, comprando el color de los días.

A.Q., s.l., s.d. “El último post”, como quien diría.